miércoles, 24 de septiembre de 2008

A la opinión pública

A la opinión pública
Vivimos momentos cruciales para México y para Veracruz; lo son también para nuestra democracia y para el futuro de nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos. La violencia delictiva que no hace mucho era apenas una amenaza aislada y controlable, hoy se ha convertido en el principal enemigo de la sociedad veracruzana. Lo es por igual de toda la sociedad mexicana. Hoy sabemos que existen grupos interesados en provocar la descomposición de las estructuras y de las instituciones políticas y de seguridad del Estado mexicano.
Son organizaciones criminales que no sólo depredan el patrimonio y la vida de los ciudadanos. Intentan socavar nuestras fortalezas jurídicas y morales; buscan proscribir nuestros valores; pretenden provocar el miedo, el desánimo, la desconfianza en la población; se proponen que esta situación de acoso y agresión afecte a nuestras familias, a los empresarios, a los trabajadores, todo, con un fin avieso y perverso: inhibir la acción legítima del Estado para combatirlos, y hacer que la sociedad se someta al poder y a los intereses de sus organizaciones.
Su proyecto, el proyecto del crimen organizado, es anular nuestra vida social, cultural y política. No exagero al decirlo: el crimen organizado, las acciones terroristas, buscan suprimir nuestra democracia y nuestras libertades. El silencio y el miedo serán su victoria más importante. Pero estamos aquí para impedirlo. Para hablar de lo que no puede ser callado.
Por ello he acudido a la convocatoria del gobernador del Estado Fidel Herrera Beltrán.
Sabemos que esta convocatoria recoge el sentimiento del pueblo y de la sociedad veracruzana. El gobernador ha hecho suyas sus aspiraciones, sus reclamos y sus necesidades.
Nuestro pueblo, los trabajadores, los campesinos, los empresarios, los universitarios, las amas de casa, todas las veracruzanas y todos los veracruzanos, queremos un estado que mantenga vivas y actuantes sus instituciones; que Veracruz continúe su marcha por la ruta del progreso y la justicia social; no queremos que se suprima el futuro de los jóvenes que hoy se preparan para servirle a la sociedad y para forjar un Veracruz más justo y libre.
Asumo que este es un acto de libertad, de civismo y de dignidad democrática. Asumo que es un deber y un compromiso protestar nuestra disposición a acompañar a la sociedad veracruzana y a sus instituciones, en las medidas que habrá de emprender en la preservación de la paz, la integridad y la seguridad de nuestro estado.
No tengo duda de que nuestro pueblo quiere trabajar, estudiar, progresar y vivir en paz, y con la confianza y la certidumbre de que su patrimonio y su integridad física están garantizados. Todos sabemos que como sociedad, como ciudadanos respetuosos de la ley y del estado de derecho, nos enfrentamos a un enemigo poderoso, que tiene los recursos para ocultarse en las sombras del engaño y la simulación.
El gobierno cuenta con los instrumentos para evitarlo. Aquí en Veracruz, el gobierno del estado ha hecho serios esfuerzos para impedir que crezcan las redes de la delincuencia. Veracruz destaca entre los estados que con mayor prontitud y eficacia dio cumplimiento de los compromisos establecidos en el Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad, firmado por el gobierno federal, las entidades federativas y los organismos de la sociedad civil, el pasado 21 de agosto en la ciudad de México.
Pero el gobierno no puede ganar esta batalla si está solo. El problema de la violencia, del crimen, del terrorismo, es de todos. Nos involucra a ciudadanos de todas las clases sociales y a las diversas instituciones y organizaciones de la sociedad; y a todos nos obliga actuar con responsabilidad cívica.
Reconozcamos el problema y dejemos a un lado los que nos divide. Es la divisa de quien anhela el progreso social, la libertad y la paz social. Estoy convencido de que solo una sociedad civil informada, organizada y unida, al lado de un gobierno transparente, responsable ética y políticamente, podrá vencer los peligros de esta fuerza criminal.
Ninguna institución está ajena a los peligros que nos acechan. Los enemigos de la sociedad son enemigos de la Universidad Veracruzana. No me equivoco al asegurar que la comunidad universitaria reafirma en esta hora los valores de la libertad y de la solidaridad, pero también su compromiso de luchar al lado del pueblo contra esta tiranía del mal, que pretende arrebatarle el presente y el futuro a la sociedad veracruzana.
Permítanos, gobierno y sociedad, estar a su lado, sin pretensiones ni protagonismos, con la fuerza moral de la Universidad Veracruzana, en la trinchera de este compromiso histórico, ético y político que habrá de ratificar el rumbo de un Veracruz de paz, de democracia, de libertades y de progreso.
Dr. Raúl Arias Lovillo
Rector

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