Comunicado de Prensa
Xalapa, Equez., Ver., lunes 8 de septiembre de 2008.
Honorables miembros del Consejo Universitario
Distinguidas personalidades de la Honorable Junta de Gobierno
Maestro Fidel Herrera Beltrán, gobernador constitucional del estado de Veracruz de Ignacio de la Llave
Estimadas y estimados universitarios
Muy distinguidos invitados especiales:
o Comisión de Educación de la Legislatura Local,
o Diputadas y diputados, Estatales y Federales
o Funcionarios del Gobierno del Estado
o Alcaldes y Alcaldesas,
o Empresarios,
o Estimada Maestra Candita Victoria Gil Jiménez, Rectora de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco,
o Estimada Dra. Olga Hernández Limón, Secretaria General de la Universidad Autónoma de Tamaulipas,
o Amigos Gilberto Guevara Niebla y Salvador Malo
o Entrañables amigos ex rectores de nuestra Universidad, Roberto, Víctor,
o Directores y representantes de los medios de comunicación
o Señoras y Señores
De nuevo, la más alta autoridad de la Universidad Veracruzana, el Consejo Universitario General, se reúne en pleno para conocer, por nuestro conducto, la situación académica y administrativa en que se encuentra la máxima casa de estudios del estado, al cumplirse un año más de la honrosa encomienda que me hiciera de la rectoría la Junta de Gobierno.
Lo hago con el respeto y el reconocimiento por la oportunidad de servir a mi alma mater y por la satisfacción de compartir con la comunidad académica, con los trabajadores y los estudiantes, la función de impulsar y desarrollar un proyecto cultural, intelectual y político que pertenece, como lo he dicho siempre, al pueblo de Veracruz.
Agradezco a todos su presencia. Gracias por acompañarnos en este tramo del camino. Pero también muchas gracias por asistir a este Tercer Informe de mi gestión, que no pretende ser un acto protocolario, sino un acto que simbolice la esencia democrática, autónoma y crítica de la universidad; un acto que refleje la autoridad política y moral de nuestro Consejo Universitario General; un acto que demuestre nuestro compromiso irrestricto con la rendición de cuentas y con la transparencia; un acto que explique y analice el presente de nuestra universidad, y que sirva para presentar los fundamentos de nuestro futuro como comunidad, como institución vinculada felizmente al destino de la sociedad veracruzana.
A eso acudo a este Honorable Consejo y ante todos ustedes. A rendir cuentas, a hablar con la verdad y con razones, a dar a conocer los logros y los resultados del trabajo de los universitarios, de los investigadores y docentes, de sus cuerpos académicos, de las comunidades de Poza Rica y Tuxpan; de Orizaba, Córdoba e Ixtaczoquitlán; de Acayucan, Coatzacoalcos y Minatitlán; de Boca del Río y Veracruz; de Xalapa; de las cuatros sedes de nuestra Universidad Intercultural: Ixhuatlán de Madero, Espinal, Tequila y Huazuntlán, así como de todos y cada uno de los miembros de las diversas entidades universitarias.
Porque la obra de un rector, es la obra de la comunidad que lo distingue con su nombramiento. Es a ella a la que se debe, y a la que ha de representar con decoro y responsabilidad.
Por los padres de familia, por la sociedad y por sus instituciones legítimas, que han responsabilizado a la universidad de la educación de los jóvenes, las tareas de la administración universitaria, además de que han de corresponder a sus expectativas académicas y formativas, tendrán que someterse al escrutinio riguroso de toda la comunidad.
Nuestra ventaja es que la grandeza de la Universidad Veracruzana determina la dimensión moral de nuestros actos. Bajo este designio inapelable, los universitarios decidimos el rumbo y el contenido de nuestros programas y proyectos, de nuestros objetivos y metas.
Desde nuestros orígenes como institución y en nuestra historia reciente, hay evidencias de que tal ha sido la orientación seguida por nuestra institución. Es congruente con nuestra naturaleza actuar conforme a valores; preservar y cumplir el compromiso con la consolidación de nuestro proyecto académico; contribuir a formar profesionales capaces, competitivos, involucrados ética y técnicamente con el desarrollo sustentable de la sociedad.
Hemos luchado para ser una universidad pública fuertemente comprometida con la elaboración de proyectos académicos que se proponen la superación de las desigualdades y las injusticias sociales; somos hoy una universidad decididamente impulsora de planes y acciones estratégicas que contribuyen a elevar cultural, política, técnica y éticamente a la sociedad.
Asimismo, en una época de retos tecnológicos, de exigencias de competitividad y productividad, las instituciones no podemos estar a merced de la improvisación; no podemos dejar que los proyectos institucionales se pierdan en el tecnocratismo o en el burocratismo farragoso; tampoco es permisible la ocurrencia ni la arrogancia del iluminado.
En la Universidad Veracruzana, actuamos con responsabilidad y sensibilidad comunitaria: los ejes rectores de nuestro Programa de Trabajo, de nuestros programas y de nuestras acciones, tienen hoy como base la evaluación para una planeación estratégica, el sentido y orientación del cambio, y la puntual determinación de prioridades; pero unos y otras tienen lo que nos define y nos distingue como una institución de educación superior pública: el ethos social y humanista que caracteriza históricamente a nuestra institución.
Estos son los principios que hemos privilegiado: planeación y evaluación para lo sustantivo y lo operativo, fundados siempre en nuestra vocación social y en los valores de la libertad de cátedra, de investigación y de creatividad artística e intelectual.
Promesas cumplidas, Universidad consolidada
Desde esta perspectiva, pusimos en marcha y sigue viva una ambiciosa reforma académica. Nuestra divisa fue la diversificación de la oferta educativa, la ampliación del número de espacios para los aspirantes a ingresar a la institución, la actualización del Modelo Educativo Integral y Flexible, la potenciación del Posgrado, y en la línea de búsqueda de la excelencia académica, la acreditación y certificación de nuestros programas con niveles de calidad.
Basados en el Programa de Trabajo 2005-2009, y tomando como referencia los ejes rectores y los programas institucionales, la comunidad universitaria emprendió esta gran transformación con responsabilidad y coraje. Hoy podemos comprobar la diversificación de la oferta educativa en las regiones de la universidad; la aplicación de formas novedosas para potenciar y mejorar el modelo educativo; el crecimiento exponencial de los programas en el Padrón Nacional de Posgrados de Calidad; y podemos confirmar que la calidad es una constante en la labor cotidiana de nuestros académicos y funcionarios, que han dado una batalla sin tregua por la evaluación y la acreditación de nuestros programas educativos.
Aquí, en este espacio universitario, hace un año me comprometí a cumplir una meta: que por lo menos el 80 por ciento de nuestros estudiantes cursarían sus estudios en programas acreditados con certificados de calidad. Hoy con una gran satisfacción, informo a ustedes que gracias al incansable y decidido trabajo de los miembros de las facultades logramos el 82.4 por ciento.
Lo que ayer fue proyecto, hoy es una realidad. Nuestra universidad fortaleció sus estructuras orgánicas, sus procedimientos institucionales y dio carta de naturalización a la calidad académica. Se ha convertido en parte del quehacer cotidiano el objetivo de cerrar las brechas entre nuestros campus, y seguimos en la tarea de modernizar la organización de las nuevas formas de generación, transmisión y utilización del conocimiento.
Hoy, la Universidad Veracruzana goza de prestigio nacional e internacional. Nuestras universidades públicas hermanas nos reconocen y respetan; estrechamos lazos más allá de formalidad con grandes universidades del mundo, y en estos momentos somos la única universidad pública mexicana que es partícipe del Proceso de Bolonia desde hace dos años.
Todos nuestros esfuerzos, en suma, están encaminados a elevar nuestra competencia y a fortalecernos académica, científica y tecnológicamente.
Estoy convencido que las metas que hemos alcanzado en la elevación de la calidad educativa, los logros en la investigación, en la vinculación y en la difusión de la cultura, no hubieran sido posibles sin el concurso y la participación de los universitarios. En cada académico, en cada estudiante, en cada trabajador, la Universidad Veracruzana ha encontrado el buen juicio, la inteligencia comprometida, el respaldo y la decisión para llevar a cabo esta transformación.
Ha sido su fuerza moral la que nos ha permitido responder con seguridad y certidumbre a problemas y retos que las circunstancias nos han impuesto. Apoyados por nuestra comunidad hemos resuelto temas enojosos y absurdos como el de un contrato de arrendamiento de computadoras o el provocado por un error del CENEVAL.
Justamente ustedes, la comunidad universitaria aquí representada por este Consejo, analizó, discutió y determinó las acciones a seguir en estos y en otros casos, que la institución ha tenido que sortear. Y nadie puede decir que en el examen de cada uno de ellos, no se expresaron los diferentes puntos de vista de los universitarios; la libertad, el respeto, la tolerancia y la voluntad para encontrar mecanismos que nos conduzcan a la toma de acuerdos colectivos, y que favorezcan el mejor desarrollo de la Universidad, se han consolidado como resultado de la madurez democrática alcanzada por nuestra propia comunidad.
Así hemos actuado de cara a nuestros problemas. Con honestidad, abierta, francamente. A nuestra vocación democrática, se suma que no somos de los que buscan culpables ni por rencor ni por reafirmación de autoridad. Como rector, me atengo a los procedimientos de ley y al consentimiento de este Honorable Consejo, máxima autoridad de la Universidad Veracruzana. Estoy seguro que ustedes están de acuerdo conmigo en que lo que importan son las soluciones, no los litigios mediáticos promovidos por los mismos de siempre.
Lo que nos mandata la comunidad universitaria, es simple y de sentido común: actuar de acuerdo con la ley, siguiendo nuestras normas internas y nuestros principios. En ello radica nuestra fuerza: en la legalidad y en la fortaleza académica institucional.
Hoy, con satisfacción informó a este Consejo, que sin provocar situaciones de riesgo en nuestras finanzas y con nuestros propios recursos, este mes concluimos con el adeudo de la demanda del tema de las computadoras.
Este órgano colegiado, con el mismo razonamiento y con la misma responsabilidad política y moral, respaldó la decisión que tomamos en la administración por el ya conocido “error del CENEVAL”, relacionado con los exámenes de admisión para el ingreso de este ciclo escolar 2008-2009.
La lamentable falla técnica asumida por el propio organismo evaluador, nos colocó en una disyuntiva tajante que ya hemos explicado: o inscribíamos a los estudiantes o los rechazábamos. Teníamos bases académicas para que fueran aceptados los que por error fueron inscritos; teníamos la obligación de admitir a quienes no habían sido inscritos y tenían derecho.
Dimos la respuesta -no sólo aquélla que nos ordenaba nuestra conciencia, que de por sí era que ingresaran todos- sino la que dictaba la lógica jurídica y académica. Ingresaron todos los involucrados.
Muestra su contrasentido que algunos que un día nos demandan más plazas para los aspirantes, otro día cambian de chaqueta, criticándonos por admitir más estudiantes. Su perversa intención política los hace ignorar, pero no podrán negar nunca, que con el 42 por ciento de atención a los solicitantes, con los 16,300 que admitimos este año, somos la universidad pública con el porcentaje más alto de todo el país. Soslayan, además, que tomada la decisión, asumimos y actuamos en la perspectiva de conseguir más recursos estatales, y mejorar nuestra organización interna con el fin de aprovechar nuestra infraestructura y nuestros activos humanos y materiales.
Hoy lo vuelvo a decir: no, no nos equivocamos. No se equivocó este Consejo Universitario. La rectitud, la transparencia y la ética, al final, siempre triunfan.
El diálogo y la reflexión, la discusión a puertas abiertas de nuestros problemas nos ha permitido tomar las mejores decisiones. Pero además, informamos a este Consejo porque la Universidad tiene la necesidad de alegar a favor de sus proyectos, explicar, argumentar y desmentir los ataques viles de que de nuevo somos víctimas, ahora en relación con el sorteo universitario.
Me pregunto yo, y lo hago en nombre de la comunidad universitaria: ¿A quién le puede interesar o beneficiar que a la Universidad Veracruzana le vaya mal en su sorteo? ¿A quién? ¿A quiénes? Sólo a unos descastados enemigos de la casa de estudios del pueblo veracruzano. De ellos son los infundios en contra de la integridad de nuestro sorteo.
Pero son ellos, los mismos; y van a volver a fracasar.
Nuestro esfuerzo común tiene como garante a la autonomía que hace once años se nos otorgó. La autonomía y libertad académica que ejercemos, es la base de la vida universitaria y el campo donde fructifica nuestra labor, donde se construye nuestro futuro.
La autonomía, es condición indispensable del pensamiento comprometido con la verdad, el respeto, la convivencia y la democracia. Es la forma de relación de la universidad con la sociedad y con el gobierno, basada en reglas de cooperación, confianza y reconocimiento mutuos.
Es la norma que ha guiado la relación con el gobernador Fidel Herrera Beltrán, quien, siempre atento, respetuoso de la vida universitaria, mantiene su compromiso con el desarrollo de la Universidad Veracruzana. Así ha sido con el gobierno federal: una relación enmarcada en el respeto y la colaboración.
Lo vuelvo a repetir: la autonomía fortalece el diálogo, lo hace fecundo.
Nuestra autonomía financiera, no nos exime de nuestro deber de sujetarnos a las contralorías formales y a las de la sociedad. Realizar un ejercicio responsable y transparente del gasto y una rendición de cuentas claras, es parte de nuestro compromiso ante la sociedad.
Hace un año, ante este Honorable Consejo Universitario General, asumí ante todos ustedes, ante la comunidad universitaria y la sociedad veracruzana, compromisos de enorme significado para nuestra casa de estudios. A cada uno de ellos respondimos con avances reales y tangibles.
Elevar la calidad de la oferta educativa, fortalecimiento del posgrado y la investigación
Nuestras prioridades estratégicas se han orientado a elevar la calidad de la oferta educativa en todos sus niveles y modalidades, y en el caso de la docencia, incluido el posgrado, hemos fortalecido su vínculo con la investigación. Hemos logrado aquí importantes avances. Nuestra investigación se desarrolla en 22 institutos, 6 centros y en 3 laboratorios de alta tecnología, y de manera creciente en las distintas facultades. Quiero hacer un reconocimiento explícito a las facultades que están haciendo efectiva la vinculación entre docencia e investigación. Hoy, ya contamos con 219 miembros del Sistema Nacional de Investigadores, de ellos uno de cada tres está adscrito a facultades.
Nuestros académicos han demostrado en los hechos el fortalecimiento de la capacidad institucional de obtener recursos externos para la investigación. En el marco de la convocatoria nacional de ciencia básica, la semana pasada recibimos la noticia de que nos fueron asignados montos adicionales por 4 millones y medio de pesos, que se acumulan a los 70 millones de fondos externos obtenidos para nuestros proyectos de investigación.
Se creó y está en funcionamiento el Sistema de Seguimiento y Evaluación de los Investigadores para lograr el mejoramiento continuo y constante de los procesos de investigación, realizados por cada académico y grupo de trabajo.
Se mantuvo el apoyo estratégico para el desarrollo y consolidación de los Cuerpos Académicos. Los 140 impulsan 302 Líneas de Generación y Aplicación del Conocimiento. Los Cuerpos Académicos Consolidados tuvieron un crecimiento de 75% con relación al periodo anterior. En Consolidación tenemos 27, 106 en Formación y 7 Consolidados. Esto demuestra que vamos por el camino correcto.
La Universidad dio un estímulo extraordinario, en diciembre del año pasado, a 331 profesores que obtuvieron el “perfil deseable PROMEP” con un monto individual de 30 mil pesos. La inversión ha dado resultados inmediatos: este año la UV cuenta con 436 académicos con este perfil, lo que representa un incremento del 47% en el último año.
En 2007 contábamos con 171 profesores que eran miembros del Sistema Nacional de Investigadores. Nuestra cifra, en sólo un año, se elevó a 219, lo que nos da un incremento de 28%.
Nuestra producción científica sigue siendo notable. Es de los principales indicadores del desarrollo de la actividad de la investigación y expresión palpable de cómo la Universidad Veracruzana transita hacia una institución que genera conocimiento. En el periodo se publicaron 628 trabajos de investigación, correspondientes a 112 libros, 199 capítulos de textos y 298 artículos en revistas y se impulsaron, por vez primera, 19 desarrollos tecnológicos. Lo anterior indica un formidable incrementó del 46% de trabajos publicados respecto al periodo 2006-2007.
El posgrado obtuvo logros históricos: pasamos de 13 a 24 programas en el Padrón Nacional de Posgrados de Calidad. Pero no sólo avanzamos en el reconocimiento de la calidad de nuestro posgrado sino también en la diversificación de su oferta, dando origen a la creación de siete nuevos programas, seis maestrías y un doctorado, para alcanzar una cifra de 69 en operación, atendiendo a 1,313 estudiantes en este nivel educativo.
En apoyo de este proceso de crecimiento la Dirección General de Posgrado y la Dirección General de Investigaciones, en coordinación con las vicerrectorías, realiza un intenso programa de descentralización. La estrategia permitirá obtener los resultados que hemos buscado: la captación de recursos humanos de alta calidad académica en cada región, el desarrollo de programas de posgrado e investigación acordes con las necesidades regionales y el establecimiento de redes académicas entre todos los campus universitarios.
Insisto, la Universidad está inmersa en una reforma profunda y con el ideal de la excelencia en todos los ámbitos de su quehacer. Sabemos que para mejorar la institución requerimos superar las condiciones laborales y económicas de nuestros trabajadores. En este Consejo me comprometí a poner mi mejor empeño en regularizar la situación laboral de un grupo de empleados, que durante muchos años ha carecido de sus más elementales derechos. En un acto sin precedente, logramos que 600 de ellos reciban ya una plaza y seguiremos en este proceso de regularización hasta conseguir que los derechos de todos queden plenamente garantizados.
En el ámbito de la administración se desarrolló un Sistema de Gestión de Directivos, único y sin antecedentes en el país, que busca homogeneizar y mejorar el desempeño de directores, secretarios y jefes de carrera en sus funciones. Redefinimos sus atribuciones, se establecieron perfiles deseables y se crearon indicadores de gestión para estimular, con objetividad e imparcialidad, el desempeño sobresaliente de cada uno de ellos, lo cual nos permitirá como institución una administración más eficiente y a la altura de nuestro proyecto académico.
Por otra parte, nuestra internacionalización es cada vez más dinámica. Nos hemos integrado desde hace dos años al Espacio Común Europeo, que corre en paralelo al Proceso de Bolonia. Participamos activamente en la vicepresidencia de la Organización Universitaria Interamericana, principal organización de instituciones de educación superior de nuestro continente. Hemos ingresado a la Red de Macro Universidades de América Latina que cuenta con el apoyo de la UNESCO para realizar proyectos de internacionalización de la educación superior.
Asimismo, firmamos un convenio con la Organización de Estados Americanos que permitirá que, con financiamiento de este organismo, estudiantes de nuestro continente vengan a estudiar a la UV con los consecuentes beneficios para Veracruz. Con las universidades de Texas en Austin y de Berkley en California, participamos con un proyecto de desarrollo tecnológico en zonas de alta marginación, para obtener recursos de la Agencia para el Desarrollo Internacional. Obtuvimos un monto de 380 mil dólares, que servirá para becar a estudiantes de la Universidad Veracruzana Intercultural, que realizarán estudios de posgrado y se capacitarán en proyectos de sustentabilidad de aplicación directa en sus comunidades.
Logramos constituir una red académica que integra a las más importantes universidades mexicanas con instituciones estadounidenses para investigar y fundamentar políticas públicas orientadas a la sustentabilidad del Golfo de México. En esa misma dinámica la Universidad Veracruzana concurre, responsable y orgullosamente, con universidades de Colombia, Costa Rica, Argentina, Inglaterra y Francia, en la obtención de fondos de la Unión Europea que nos permitirá participar en la elaboración de un proyecto que fundamente el cambio del modelo educativo latinoamericano.
La hora de la Universidad Veracruzana
Estos son algunos de los hechos concretos y tangibles llevados a cabo en un año por nuestra comunidad; lo comprobarán en el documento que hemos entregado a este Honorable Consejo Universitario. Advertirán que todas nuestras áreas sustantivas avanzaron: los resultados son medibles y comprobables por los efectos positivos en el desarrollo académico y cultural de la universidad, y constituyen la evidencia contundente de la viabilidad y certidumbre de nuestro proyecto institucional.
Un proyecto, compañeros y compañeras, que tuvo que asumirse y desarrollarse en condiciones sociales y políticas distintas a las del pasado reciente. Prácticamente, al inicio de esta administración universitaria, Veracruz entró de golpe en una dinámica política distinta. Las fuerzas económicas, sociales y políticas del estado vivieron una intensa fase de ajustes y reacomodos.
Como era previsible, las nuevas circunstancias de la política estatal y nacional, impactaron a la Universidad. Una política pública local, de formas y estilos diferentes a los del pasado, modificaron nuestro entorno y la propia vida universitaria.
En la implantación de nuestro proyecto, aparecieron incidencias inéditas que nos obligaron a adaptarnos a estas fuerzas que lo internalizaron en sus ritmos, estrategias y tiempos.
Veracruz cambió. Eso es una realidad. Y la Universidad Veracruzana no se quedó atrás. Apresuró su paso bajo la influencia de esta nueva realidad, y advirtió que planes y programas de gobierno, la propia evolución social, económica y cultural del estado, conformaban variables a considerar en su Plan de Desarrollo Institucional.
Con visión propia y crítica, reafirmando el valor de la autonomía, nuestra institución llevó a cabo los cambios que le eran pertinentes. Continuó con su proyecto hacia la excelencia académica, elaborando sus propios programas, atendiendo la evolución del proceso interno, resolviendo su propia agenda y sus propios problemas, encaró la nueva realidad.
La Universidad puso por delante el proyecto de academización de sus procesos internos, que quiere decir que en la determinación de sus políticas universitarias, se privilegian siempre los criterios académicos.
En este marco, nuestra institución se ha transformado gradual pero significativamente. Son cambios que han innovado y renovado nuestras estructuras y procedimientos; son cambios que han generado un nuevo ánimo y una nueva mística en el quehacer de los propios universitarios.
En las circunstancias mencionadas y en la operación de una reforma de esta dimensión, era necesario fortalecer políticas de largo plazo, poner en práctica aquéllas que atendieran la complejidad del entorno y sus efectos al interior.
Políticas que fueran las señas de identidad de una administración social y políticamente comprometida con una Universidad de calidad, autónoma y crítica.
Invertimos en investigación con recursos propios, establecimos una relación intensa, cercana y comprometida con los grupos académicos y con las comunidades de cada una de las entidades universitarias, en todas las regiones; las relaciones laborales han marcado la pauta en la confección de una nueva relación en las universidades públicas, el diálogo y la reflexión abierta de lo principal de nuestra agenda interna, es ahora transparente y sin reservas; un ombudsman universitario protege los derechos de nuestra comunidad; el régimen de transparencia y rendición de cuentas, ha quedado como un ejemplo nacional en la materia entre las universidades públicas; como nunca, la Universidad Veracruzana ha sido requerida como espacio para el debate público de la agenda educativa nacional.
Hemos creado un clima de convivencia, de respeto y de esperanza que hoy moviliza a todos los sectores universitarios. La vida del docente y el investigador ha cambiado. Estimulamos, apoyamos sus condiciones materiales. Un proceso paulatino pero irreversible, denota la nueva actitud de nuestros universitarios, consistente en un mayor esfuerzo y compromiso en el cumplimiento de sus labores cotidianas. Es la nueva mística del profesor, es la actitud más dedicada y más demandante del estudiante, lo que nos demuestra que está surgiendo la nueva generación de universitarios.
Sin embargo, el proceso que hemos vivido no ha sido sencillo. La vida nos ha planteado adversidades y ha sometido a prueba nuestra inteligencia y nuestro carácter. Hemos enfrentado problemas internos y externos, y sostengo que los hemos encarado con dignidad y responsabilidad. Reconocimos la seriedad de ellos, pero los vimos en su justa medida. Nunca los sobredimensionamos, pero tampoco los hicimos menos; pero de una cosa estábamos y estamos convencidos: la Universidad Veracruzana era, es y será siempre, más grande que sus problemas.
Y estarán de acuerdo conmigo que por dos problemas ajenos a nuestra voluntad y responsabilidad, no se puede juzgar, como algunos lo han hecho injustamente, a una administración y ni a una universidad como la nuestra.
Nuestros verdaderos desafíos han sido educativos, científicos y tecnológicos; ante ellos, en la medida de nuestras posibilidades, hemos puesto a punto pedagógica y tecnológicamente a la institución.
Pero nuestra actitud como comunidad nunca ha sido de conformismo ni mucho menos de autocomplacencia. No está en nuestra condición de universitarios. Hemos seguido con cuidado los cambios vertiginosos del entorno, que siempre nos exige respuestas rápidas y eficaces. Puedo decir que en cada reto teórico, cultural o técnico, que surge en el contexto nacional o local, encuentro siempre a un profesor, a un investigador o a un ejecutante de nuestra Universidad que tiene la respuesta. No son pocas las veces que son ellos los que establecen el tema o la novedad científica o humanística.
En los hechos, hemos construido una Universidad distinta; nos hemos aplicado en la responsabilidad de entenderla, de respetarla, pero ante todo hemos luchado para que sea mejor.
Hoy lo es. La Universidad Veracruzana, Honorable Consejo Universitario, compañeros universitarios, afirmémoslo con orgullo, se ha consolidado como una de las grandes universidades de México.
Con la reforma académica que se implantó en la conciencia de los universitarios y se convirtió en práctica cotidiana, forjamos nuestra propia identidad.
Un día un gran investigador de esta Universidad me dijo que a él sí, sí le interesaban la posición de los astros en el firmamento y los efectos de sus movimientos en el planeta. Que ésta es una materia de estudio interesante e importante desde el punto de vista científico; pero me aclaró que él iba a trabajar sin descanso y durante todos los días de su vida, en la investigación de la flora y la fauna veracruzana, en la preservación de la biodiversidad y en proporcionar información científica que sirva al desarrollo sustentable de nuestro estado. Que su compromiso científico es éste, el de trabajar aquí y ahora para servir a Veracruz y a la sociedad; para conseguir lo que es un derecho de todos: un futuro de justicia, de libertad, de felicidad.
Este académico expresa exactamente lo que somos como institución de educación pública: una universidad profundamente vinculada con sus raíces originarias, que son las del pueblo veracruzano. Asimismo, asumí, con sus palabras, que la tarea de los universitarios en nuestros países emergentes, es como una misión en la vida. No con el sentido mesiánico ni místico, sino como una actitud responsable y ética, de compromiso concreto ante los demás.
El compromiso de la universidad emana de su naturaleza misma, de un compromiso que encuentra su razón en la sociedad, en la sociedad a la que se debe y a la que le debe en un sentido ético y moral.
En la Universidad Veracruzana, hemos confirmado que la vía para llegar a la calidad de la educación superior, la pavimentan las fuertes vinculaciones con la sociedad. Lo dice la experiencia y lo confirman los grandes expertos de la UNESCO: un aspecto fundamental de la universidad pública es el ejercicio de la crítica de la sociedad y del propio pensamiento reflexivo de las tendencias de la vida humana en general, pero, sobre todo, su compromiso social y la búsqueda de la justicia y la sustentabilidad.
A esta identidad social de la institución, pertenece la creación de nuestras universidades interculturales, como una forma de reivindicar el multiculturalismo de nuestra región; a esta identidad social corresponden nuestras brigadas multidisciplinarias de Servicio Social, atendiendo las zonas marginadas; a este vínculo con la sociedad concierne el impulso de la iniciativa popular para combatir el VIH Sida; a este compromiso social se debe nuestro respaldo a los proyectos de investigación que exploran en los problemas de productividad y competitividad de nuestras comunidades campesinas; a esta fortaleza e identidad incumben los talleres y observatorios urbanos, nuestros programas de educación continua, el diseño de políticas públicas, los convenios de servicios con empresas públicas, sociales y privadas, nuestras acciones conjuntas con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo local.
Ésta es hoy nuestra Universidad: una casa con el rostro y sentimiento de pueblo veracruzano. Con más de 12 mil orgullosos estudiantes becarios de nuestros sectores populares en sus aulas; posicionada en los más importantes centros urbanos de la entidad, pero también con sus banderas académicas puestas en la Huasteca, en el Totonacapan, en Zongolica, en Las Selvas, en toda la geografía veracruzana.
Honorable Consejo Universitario General
Compañeras y compañeros universitarios
Es la hora de la Universidad Veracruzana. Lo afirmó sin jactancia: hoy son momentos estelares de la máxima casa de estudios de nuestro estado. El resuelto esfuerzo de la comunidad universitaria, nos permitió llegar a este punto del camino académicamente reconocido y acreditado.
Hoy nuestra universidad es mejor, más crítica, más autónoma y de más calidad.
En éstas o en otras condiciones, debo decir que la universidad no puede someter a nadie a sus ideales. No es, no ha sido, no será nunca su pretensión. Pero estoy convencido que si la universidad se estanca o avanza, la sociedad se estancará o avanzará en igual medida.
Por eso habremos de luchar siempre porque nuestra sociedad y nuestra universidad avancen, que sigan su curso de superación y de grandeza. Es así como se entiende el proceso que hemos vivido. Es así como se entiende la relación de la Universidad Veracruzana con las instituciones y con la sociedad civil.
Por ello, ahora más que nunca, nuestra es la obligación cívica de expresar nuestro pensamiento sobre mejores formas de vida para el ser humano, y la de criticar las injusticias del entorno.
Más obligado que nunca es nuestro compromiso y nuestra responsabilidad de resolver las intrigas de una sociedad que se vuelve problemática y se distancia de los valores de la convivencia.
Pero hoy acreditamos ante nosotros mismos y ante la sociedad, que estamos mejor preparados para responder a estos problemas, a los retos del presente y a los que nos oponga el futuro.
Hoy, nuestra responsabilidad tiene nuevos caminos, pero el mismo compromiso de servirle al pueblo veracruzano.
Con los pies en la tierra, nos mantenemos en la ruta de la transformación y el mejoramiento permanente de las estructuras universitarias.
Con los pies en la tierra, renovamos nuestro compromiso de seguir trabajando por el engrandecimiento de la Universidad Veracruzana.
Muchas Gracias