miércoles, 17 de septiembre de 2008

La UV, una universidad con sabor a pueblo

La UV, una universidad con sabor a pueblo

Raúl Arias Lovillo
El origen de la Universidad Veracruzana es el de una universidad con sabor a pueblo veracruzano. Su naturaleza está vinculada a una fuerte presencia ante la sociedad de Veracruz. Sin duda alguna, y lo digo con mucho orgullo, la nuestra tiene la mayor presencia social de todas las universidades del país. De ahí que el proyecto de la Universidad no sea improvisado, sino que está inspirado en las raíces sociales de la institución.
Por ello, tiene una comunidad que viene confiando en su capacidad, en sus cualidades, en sus recursos, y de pronto se da cuenta de que efectivamente estamos en el camino de la excelencia académica. Por eso, y en la medida en que nos lo creamos, el círculo virtuoso que vamos construyendo entre todos se va ampliando cada vez más.
Reivindicamos la construcción de una Universidad de excelencia académica que genere nuevos conocimientos para su distribución social a partir de la fidelidad a nuestros propios orígenes.
En 12 años que tenemos de autonomía universitaria todos los que conformamos la comunidad universitaria debemos estar orgullosos de lo que hemos conseguido. Hemos demostrado que la Universidad ha dado un avance muy significativo de su proyecto académico, de su presencia no sólo local, sino también en el nivel nacional y de manera importante en el contexto internacional. Se ha demostrado que con capacidad académica propia hemos venido desarrollando la más importante transformación de toda su historia y sus planes y programas de estudio, ahora reconocidos con calidad un gran porcentaje, igual que el posgrado que ha dado muestra de consolidación.
Ahora, después de 12 años de autonomía universitaria hemos alcanzado cierto grado de madurez para comprender su importancia. Esto es un cambio cultural que tiene que venir desde las entrañas mismas de la UV, y como toda transformación cultural, hay que darle tiempo.
Es un orgullo poder mostrar el resultado de los compromisos que establecí muy claramente en el II Informe de mi gestión (en septiembre de 2007). Ahora, de nueva cuenta acudí ante el Consejo Universitario general a rendir cuentas sobre los resultados de estos compromisos, y no todo lo expresé ahí, la UV ha hecho muchas más cosas. Aún así, debo decir que este tercer informe de labores aún no es el balance final.
Uno de los grandes proyectos que se han construido en la UV y que reflejan el gran compromiso de la comunidad universitaria con las zonas más pobres es el que tiene en vinculación con los distintos sectores sociales. Tenemos siete años consecutivos ganando el Premio Nacional de Servicio Social de la Secretaría de Desarrollo Social, compitiendo con todas las universidades del país.
Para la comunidad universitaria es un orgullo trabajar cercanamente a la sociedad, una muestra de ello es la responsabilidad que tiene con seis municipios de los cien más pobres que existen en el país y que se ubican en la zona de Zongolica.
Me parece importante destacar los proyectos de reestructuración colectiva que tenemos en comunidades de Zozocolco, Atzalan, Cofre de Perote, El Conejo, El Paisano, Coyopolan, y que con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas, estamos sustituyendo cafetales por maderas preciosas, canela, pimienta gorda, piñón para la generación de biocombustibles.
La Universidad tiene un conjunto de proyectos que muestran la necesidad impostergable de una Universidad pública vinculada a la reestructuración colectiva.
A esto podríamos agregar el importante papel que ha tenido la UV para impulsar un proyecto de trascendencia nacional como el que promueve la Asociación Mexicana de Centros para el Desarrollo de la Pequeña Empresa (AMCDPE), en la que he sido ratificado dos veces en la presidencia y lo cual ha permitido que desde la UV hayamos construido una gran red de centros para el desarrollo de la Pymes con resultados muy importantes.
Tenemos una gran satisfacción que no es medible en resultados concretos pero que se percibe y hemos visto en términos de lo que se viene registrando al interior de los consejos universitarios, en la relación cotidiana con trabajadores, académicos y estudiantes: la transformación de las relaciones entre los universitarios.
Tenemos en nuestras manos el gran compromiso con la academización de la universidad, cada vez más las decisiones están determinadas por factores académicos, y no de otra índole. Hay una reactivación del espacio fundamental de autoridad de la Universidad que no es el Rector sino el Consejo Universitario, con el que hemos establecido una nueva dinámica de análisis, discusión, reflexión y de toma de decisiones.
Estamos construyendo una universidad que confía en su autonomía y en su capacidad de autodirección. Hay una madurez de la comunidad universitaria que tampoco se puede medir pero que tiene resultados positivos. Aunado a eso, tenemos una comunidad que está cada vez más consciente de sus enormes responsabilidades.
Me complace enormemente pertenecer a una Universidad vinculada a las necesidades sociales de cada entidad, una universidad que está buscando ser partícipe de las transformaciones económicas, políticas, sociales, que es protagonista en cómo elevar el nivel de competitividad de su entorno.
La intención es que la UV pueda seguir transformándose, tanto de manera tangible como intangible. Los cambios más importantes que México debe tener son de carácter cultural y la UV es un actor protagónico en la construcción de es

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