viernes, 26 de septiembre de 2008

Seña de identidad: FILU 2008


Seña de identidad: FILU 2008

Raúl Arias Lovillo
Anoche concluyó la Feria Internacional del Libro Universitario, de la Universidad Veracruzana 2008. No puedo ocultar que como universitario me siento profundamente orgulloso de este evento que durante nueve días nos representó en el mundo del libro con un nivel de calidad y cantidad, digno de las grandes acciones difusoras de la cultura en nuestro país.La de 2008 permitió la consolidación de la FILU de la Universidad Veracruzana, como una de las grandes ferias del libro de México. Sin interrupción alguna, con seriedad y profesionalismo no exento de la pasión que exigen las iniciativas culturales en las universidades públicas, durante 14 años, a través de varios distinguidos profesionales de la actividad editorial, de académicos y escritores, y de un calificado y compacto personal técnico, se ha empeñado en hacer de la Feria de la UV, una de las señas de identidad de nuestra institución.Puedo decir sin temor a equivocarme que lo han conseguido. La FILU, es hoy una de las señas de identidad de la UV, no sólo por la calidad de las editoriales que concurren expresando su confianza en nosotros; o por los prestigiados autores que la reconocen y distinguen con su asistencia; o por el mayor y creciente número de visitantes que nos demuestran su interés y su vocación por el saber; o por el formato sui generis de su programa que le han dado una personalidad propia, o por el respeto, el cariño y la promoción que en nuestra casa de estudios le hemos dado al libro y a la lectura, a través de una de las gestiones editoriales universitarias más importantes de América Latina.No lo es, solamente, por estas poderosas y válidas razones.La FILU, insisto, es además una de nuestras señas de identidad porque los universitarios que han participado en este proceso de consolidación, comprendiendo y asumiendo todo lo anterior y reconociendo el papel de las generaciones que los precedieron, han sabido interpretar el momento histórico que como institución estamos viviendo y han tenido la capacidad y la visión de insertar los grandes objetivos de la FILU, en los objetivos estratégicos del proyecto académico y de compromiso social de la Universidad Veracruzana.En la FILU 2008, esta conjugación de objetivos institucionales quedó manifiesta. No me lo contaron. Lo vi. Me lo confirmaron, además, varios de nuestros autores invitados, con quienes tuve ocasión de dialogar. Más asistentes, más editoriales y de mayor relevancia que el año pasado, 500 sellos editoriales representados, un conjunto de presentaciones de libros y autores, grupos artísticos y una serie de homenajes y exposiciones que no dieron lugar a la pausa a lo largo de los nueve días. Los mil 200 metros cuadrados de espacios de exhibición para los libros y las actividades culturales y artísticas, debieron ser atendidos y auxiliados a lo largo de la Feria.Y para ello, se requería organización, mucha organización y más profesionalismo, y se tuvieron. Estuvimos, como institución a la altura de este reto. Había que subir el cordón de la eficacia y de la calidad. Lo elevamos. Los compañeros de la dirección editorial encabezados por Joaquín Díez Canedo-Flores y el equipo técnico que igual hacía actividades operativas del Comité Ejecutivo de la Feria, cumplieron haciendo su mejor y más reconocido esfuerzo.Estoy convencido de que en la Universidad Veracruzana estamos viviendo un gran momento. Un momento en el que los diferentes sectores de la comunidad universitaria han decidido fortalecer sus espacios mediante el cumplimiento estricto de sus responsabilidades, y añadiendo a su labor cotidiana, el esfuerzo que permite superarnos como colectivo y como institución, para servir mejor a la sociedad.Enhorabuena, la FILU es ya una de nuestras señas de identidad. La FILU de la Universidad Veracruzana creció, avanzó y se consolidó. Sabemos y asumimos que esto implica un mayor compromiso. El próximo año tendremos que hacerlo todavía mejor. Sin conformismo y sin estridencias.Pero en lo inmediato, tomemos la fuerza de sus resultados para darle continuidad y mayor arraigo a nuestro proyecto en el seno de una sociedad que, acaso hoy más que nunca, necesita del libro y de ejemplos como la FILU, que compendian el conjunto de valores sobre los que descansa la convivencia social y que encarnan los fundamentos éticos para construir una sociedad cada vez mejor.

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